lunes, 4 de febrero de 2013

Nuevas evidencias de la actividad antiviral de los cannabinoides contra el VIH.


Nuevas evidencias de la actividad antiviral de los cannabinoides contra el VIH.

 Lic. Pablo A. Ascolani*

  

El uso de cannabis y/o cannabinoides para tratar síntomas del VIH está aprobado en algunos países. Los ensayos clínicos realizados con una metodología adecuada se revisan en un artículo previo, “Uso terapéutico de cannabinoides en pacientes con VIH”[i]

Varias líneas de investigación pre-clínicas, es decir, en células y en animales, demuestran que la administración crónica de cannabinoides durante la infección con VIH, no perjudica, y de hecho puede incrementar la habilidad del huésped para controlar la carga viral y prolongar la supervivencia. La biología molecular va delineando los mecanismos de acción  de los cannabinoides que explican, mediante la interacción de diversas moléculas relevantes, los efectos terapéuticos que se observan en células o animales.

Las células infectadas por el VIH sintetizan proteínas víricas que producen inflamación sistémica. Además de neuropatías y otros síntomas, una de las complicaciones más invalidantes asociadas al efecto lesivo de dichas proteínas víricas es la demencia asociada a VIH (DAVIH), que se caracteriza por declinación cognitiva producto daño en el sistema nervioso central por afectación de dendritas, sinapsis y el endotelio vascular.

Una de estas moléculas, la glucoproteína  HIV-1 Gp120, sintetizada por las células infectadas de VIH, es una potente neurotoxina. Debilita y daña la barrera hematoencefálica (BHE). Aumenta la permeabiliad de las células endoteliales microvasculares del cerebro humano (HBMEC) y regula hacia la baja la síntesis de proteínas que forman las uniones estrechas entre las células que forman la BHE. Esto aumenta la penetración de células blancas que sintetizan moléculas pro-inflamatorias, dañando las neuronas y conformando parte de la fisiopatología de la enfermedad. Un estudio realizado en células y animales, los cannabinoides no sólo recuperaron la integridad de la BHE sino que inhibieron la trasmigración de monocitos a través de ella.[ii]

Otro de estos factores tóxicos inmunogénicos producidos por el virus.es el Trans-Activating Protein (Tat). Esta proteína tiene una función quimiotáctica, es decir,  atrae otras células blancas. Por medio del receptor cannabinoide 2, los agonistas inhiben la migración de macrófagos producidas por Tat y por consiguiente la inflamación.[iii]

En un estudio realizado en monos en 2011 se comprobó que la administración disminuía la progresión de la enfermedad, la carga viral y la inflamación tisular, disminuyendo significativamente los síntomas y la mortalidad.[iv]

En 2011 otro estudio confirma que la activación del receptor cannabinoide 2 (CB2) inhibe la pérdida de sinapsis inducida por la glucoproteína que envuelve al virus HIV-1, la Gp 120. Este daño y perdida sináptica se relaciona con la declinación congnitiva y la DAVIH. La glucoproteína Gp 120 activa el receptor CXCR4 de la microglía induciendo la liberación de interleukina-1B. La inhibición de la producción de interleukina 1-B es revertida por un antagonista del receptor CB2. Se concluye que la activación del receptor CB2 revierte la pérdida sináptica y esto podría también revertir la declinación cognitiva en pacientes con DAVIH. [v]

En el 2012 se investigó la relación entre los receptores cannabinoide 1 (CB1) y CB2 y los co-receptores del VIH-1, CCR5 y CXCR4. Los dos pares de receptores activan una vía de amplificación acoplada a un mismo tipo de proteína efectora, Gi. El equipo investigó si los cannabinoides ejercían algún tipo de modulación sobre la función de los receptores regulando la infectividad del VIH-1. Encontraron que la activación de CB2, pero no de CB1 reducía la infección en células T CD4+ por el virus con tropismo hacia el co-receptor CXCR4. Este cambio en la permisividad viral fue más pronunciado en las células T no estimuladas. Se investigó la influencia de la activación del receptor CB2 en la amplificación de señal inducida por la unión de una quimiocina o virus al co-receptor. El agonismo CB2 disminiyuó la activación de CXCR4 mediando la actividad de proteínas G y fosforilación de MAPK. Además, la activación de CB2 alteró la arquitectura del citoesqueleto de las células T CD4+ inactivas por disminución de los niveles de F-actina. El estudio sugiere que la activación CB2 de las células T CD4+ puede inhibir la reorganización de la actina e impedir la infección productiva de células inactivas por medio de la adquisición viral de VIH-1 con tropismo CXCR4.[vi]
 

De acuerdo a la evidencia clínica revisada en “Uso terapéutico…” los cannabinoides –incluso en forma de marihuana fumada- son seguros y eficaces para tratar la constelación de síntomas que acompaña el VIH. La biología molecular señala que, potencialmente, podría disminuir o detener algunos daños específicos que produce la enfermedad.

Uno de los estándares de derechos humanos más importantes es el derecho a la salud. Es violatorio de este derecho humano y anticonstitucional castigar a los pacientes que se benefician con el uso de cannabinoides.

 

 


Situada en la ciudad de Rosario, AREC (Personería Jurídica otorgada según resolución 0954 del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe) es una Asociación Civil interdisciplinaria sin fines de lucro, plural y horizontal, que milita para la implementación de un nuevo paradigma en políticas de drogas que permita seguir avanzando hacia un modelo social y estatal más inclusivo, humanista y democrático, basado en un discurso científico actualizado que respete los derechos humanos y las garantías constitucionales de los ciudadanos.

 

*Secretario de AREC. Lic. en Kinesiología y Fisiatría, Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra de Farmacología y Auxiliar Docente en la Unidad Pedagógica ILAR Adultos, Facultad de Kinesiología y fisiatría UNSAM/ IUGR. Autor de la tesina de grado, “Cannabinoides y síntomas neurológicos: ¿La pieza faltante en la farmacología clínica?”. Disertante en representación de AREC en la primera y segunda Audiencias Públicas sobre Políticas de Drogas de la Cámara de Diputados de la Nación (2011/ 2012) y Asesor de la Junta Nacional de Drogas del Gobierno de la República de Uruguay. Disertante en el Post Grado de Rehabilitación y Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la UNR, Congreso de Salud Mental de las Madres de Plaza de Mayo y otros. Autor de numerosos artículos de divulgación científica sobre políticas de drogas, derechos humanos y uso terapéutico de la marihuana y los cannabinoides

 



[i] http://cannabismedicinalargentina.blogspot.com.ar/2011/06/uso-terapeutico-de-cannabinoides-en.html
[ii] Tzong-Shi Lu, Hava Karsenty Avraham et al, Cannabinoids Inhibit HIV-1 Gp120- Mediated Insults in Brain Microvascular Endothelial Cells, J Immunol 2008;181;6406-6416
[iii] Erinn S., Raborn and Guy A. Cabral, Cannabinoid Inhibition of Macrophage Migration to the Trans-Activating (Tat) Protein of HIV-1 Is Linked to the CB2 Cannabinoid Receptor, JPET 333:319-327, 2010
[iv] 1: Molina PE, Amedee A, LeCapitaine NJ, Zabaleta J, Mohan M, Winsauer P, Vande Stouwe C. Cannabinoid neuroimmune modulation of SIV disease. J Neuroimmune Pharmacol. 2011 Dec;6(4):516-27. doi: 10.1007/s11481-011-9301-8. Epub 2011 Aug 10. Review. PubMed PMID: 21830069; PubMed Central PMCID: PMC3208744.
 
[v] Kim HJ, Shin AH, Thayer SA. Activation of cannabinoid type 2 receptors inhibits HIV-1 envelope glycoprotein gp120-induced synapse loss. Mol Pharmacol. 2011 Sep;80(3):357-66. doi: 10.1124/mol.111.071647. Epub 2011 Jun 13. PubMed PMID: 21670103; PubMed Central PMCID: PMC3164336.
 
[vi] Costantino CM, Gupta A, Yewdall AW, Dale BM, Devi LA, Chen BK. Cannabinoid receptor 2-mediated attenuation of CXCR4-tropic HIV infection in primary CD4+ T cells. PLoS One. 2012;7(3):e33961. doi: 10.1371/journal.pone.0033961. Epub 2012 Mar 20. PubMed PMID: 22448282; PubMed Central PMCID: PMC3309010.

jueves, 24 de enero de 2013

Cannabinoides y cáncer de próstata

Cannabinoides y cáncer de próstata

Lic. Pablo A. Ascolani*

 

La próstata es la principal glándula exócrina de los mamíferos machos,  no es esencial para la vida pero juega un rol importante en la reproducción, siendo imprescindible para la reproducción natural.

El cáncer de próstata (CP) es el cáncer más común en el hombre y es una de las principales causas de muerte en varones.

En la práctica clínca el CP normalmente se diagnostica por una examinación rectal y valores de antígeno prostático específico PSA en la sangre. Posteriormente se confirma mediante biopsias.

Pude curarse con prostasectomía y radioterapia, ya que son tumores hormono dependientes. Pero la castración química o quirúrgica normalmente no destruye todas las células tumorales y eventualmente se desarrollan células tumorales con crecimiento independiente de los niveles hormonales de un fenotipo resistente.

Hace tiempo se sabe que los fitocannabinoides tienen eficacia anticancerígena en ensayos pre-clínicos, es decir in vitro –en céulas- e in vivo –en animales-. Parte de esta actividad está mediada por los receptores cannabinoides 1 y 2 (CB1 y CB2). El THC es el principal agonista de estos receptores. Otros cannabinoides como el CBD, a diferencia del THC, no tiene eficacia para estimular estos receptores, pero reduce significativamente la viabilidad de las céluas cancerígenas, por medio de mecanismos desconocidos hasta ahora. Los extractos completos de la planta demostraron ser más potentes anticancerígenos que los compuestos puros, implicando sinergias no explicadas completamente.

 

Nuevos receptores cannabinodies: TRPM

 

Los receptores de potencial transitorio (TRP) son una superfamilia de proteínas receptoras que son canales permeables a cationes. Son activados por un amplio rango de sustancias químicas, estímulos mecánicos y físicos.

En los últimos años se demostró que el receptor de potencial transitorio de melastatina (TRPM8), un receptor imprescindible para la supervivencia de las células de cáncer de próstata.

El TRPM8 fue clonado en 2001 y es un canal iónico sensible a mentol y frio. Es abundante en la próstata y está aumentado en células cancerígenas.

La activación de TRPM8 estimula la proliferación de células cancerígenas, particularmente en la próstata

Los fitocannabinoides THC, CBD, THC ácido, CBD ácido y CBG demostraron antagonizar la elevación de Ca2+ producida por la activación de TRPM8. Esto es sumamente importante, porque ni el CBD, CBG, CBD ácido y THC ácido son psicoactivos, siendo los dos últimos la forma en que el THC y CBD están presentes en la planta fresca, antes de su curado, lo que apoya el tratamiento del cáncer con jugos de extractos frescos .

Por otro lado el efecto anticancerígeno del CBD era producido por el antagonismo sobre TRPM8, pero además acompañado por la regulación en baja de los receptores androgénicos (AR), activación de la proteína p53 y elevación de las especies reactivas de oxígeno, todos mecanismos que favorecen la muerte de las células cancerígenas.

Y lo más importante, en relación al cáncer de próstata, es que las células que mutaron y se diferenciaron en fenotipos insensibles a los andrógenos, es decir que crecen independientemente del nivel hormonal y son más letales, eran más sensibles a los efectos anticancerígos del CBD.

También se demostró que potencia el efecto del tratamiento con bicalutamida y docetaxel, drogas comúnmente usadas en cáncer de próstata.

Otros mecanismos por medio de los cuales el CBD ejerce su acción anticancerígena es mediante la inhibición de la recaptación de adenosina y anandamida, ambas implicadas en efectos anticancerígenos. Además recientemente se ha establecido que inhibe la angiogénesis y varios tipos de vías de transducción de señal claves en la inflamación ( NF-kB, COX-2 y NOS), implicadas en el crecimiento y la progresión de diversos cáncer. También atenúa el daño tisular causado por antineoplásicos comunes como el cisplatino, lo que aumenta su importancia terapéutica.

Todos estos datos son de máxima importancia y para el tratamiento del cáncer, y en particular el CP. Es necesario introducir en nuestro medio variedades ricas en CBD que por culpa de la prohibición fue eliminándose de las variedades. Como las leyes no son en función del contenido de THC, sino del peso total de la planta, se produjo un cuello de botella en el genoma de la planta, descartándose sistemáticamente las variedades ricas en otros cannabinoides, priorizando las que contienen sólo sintasas de THC. Esto disminuyó el valor terapéutico más amplio del cannabis, aunque en España CBD crew está comercializando variedades 1:1 THC:CBD, y en Israel dicen haber producido una variedad que invierte los valores, llegando a un 15% de CBD y 1% de THC.

La ciencia del cannabis medicinal nos orienta hacia variedades ricas en otros cannabinoides no psicoactivos.

Mientras tanto, de tener disponible variedades recreativas existe la posibilidad de consumir extractos de jugo crudo de la planta, entre período temprano y pico defloración (previo a la oxidación de tricomas), no calentado, nos daría una medicina eficaz y no psicoactiva para el tratamiento del cáncer.

 

Van Haute C, De Ridder D, Nilius B. TRP channels in human prostate.

ScientificWorldJournal. 2010 Aug 17;10:1597-611. doi: 10.1100/tsw.2010.149.

Review. PubMed PMID: 20730379.

 

De Petrocellis L, Ligresti A, Schiano Moriello A, Iappelli M, Verde R, Stott

CG, Cristino L, Orlando P, Di Marzo V. Non-THC cannabinoids inhibit prostate

carcinoma growth in vitro and in vivo: pro-apoptotic effects and underlying

mechanisms. Br J Pharmacol. 2013 Jan;168(1):79-102. doi:

10.1111/j.1476-5381.2012.02027.x. PubMed PMID: 22594963.

 

Pacher P. Towards the use of non-psychoactive cannabinoids for prostate

cancer. Br J Pharmacol. 2013 Jan;168(1):76-8. doi:

10.1111/j.1476-5381.2012.02121.x. PubMed PMID: 22849856.

 

De Petrocellis L, Vellani V, Schiano-Moriello A, Marini P, Magherini PC,

Orlando P, Di Marzo V. Plant-derived cannabinoids modulate the activity of

transient receptor potential channels of ankyrin type-1 and melastatin type-8. J

Pharmacol Exp Ther. 2008 Jun;325(3):1007-15. doi: 10.1124/jpet.107.134809. Epub

2008 Mar 19. PubMed PMID: 18354058.

  


Situada en la ciudad de Rosario, AREC (Personería Jurídica otorgada según resolución 0954 del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe) es una Asociación Civil interdisciplinaria sin fines de lucro, plural y horizontal, que milita para la implementación de un nuevo paradigma en políticas de drogas que permita seguir avanzando hacia un modelo social y estatal más inclusivo, humanista y democrático, basado en un discurso científico actualizado que respete los derechos humanos y las garantías constitucionales de los ciudadanos.

 

*Secretario de AREC. Lic. en Kinesiología y Fisiatría, Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra de Farmacología y Auxiliar Docente en la Unidad Pedagógica ILAR Adultos, Facultad de Kinesiología y fisiatría UNSAM/ IUGR. Autor de la tesina de grado, “Cannabinoides y síntomas neurológicos: ¿La pieza faltante en la farmacología clínica?”. Disertante en representación de AREC en la primera y segunda Audiencias Públicas sobre Políticas de Drogas de la Cámara de Diputados de la Nación (2011/ 2012) y Asesor de la Junta Nacional de Drogas del Gobierno de la República de Uruguay. Disertante en el Post Grado de Rehabilitación y Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la UNR, Congreso de Salud Mental de las Madres de Plaza de Mayo y otros. Autor de numerosos artículos de divulgación científica sobre políticas de drogas, derechos humanos y uso terapéutico de la marihuana y los cannabinoides

 

lunes, 14 de enero de 2013

La ley de drogas vulnera nuevamente los Derechos Humanos y Garantías Constitucionales de los Argentinos.


Gacetilla del Secretario de AREC 13/01/13*

 La ley de drogas vulnera nuevamente los Derechos Humanos y Garantías Constitucionales de los Argentinos.

Lic. Pablo A. Ascolani**
 

Denunciamos nuevamente el fracaso de la actual ley de drogas 23.737 y la perspectiva penalizadora en relación al consumo de sustancias psicoactivas.

Hemos sufrido en nuestra ciudad y nuestra provincia una serie de hechos delictivos vinculados al narcotráfico y que tienen como núcleo el apartamiento del ex jefe de la policía de la provincia, Hugo Tognolli, hecho de máxima gravedad institucional que todavía no se ha resuelto. La masacre de Villa Moreno, los saqueos vinculados a bandas narco, el asesinato de la trabajadora social vinculada al FAP Mercedes Delgado en un cruce entre bandas rivales y el atentado contra los militantes del Movimiento Evita encuadran una realidad local donde la policía está sin control político e integra una sociedad anónima criminal en el seno del Estado regenteando el tráfico de drogas y otros negocios ilícitos.

Como AREC denunció previamente, la policía no actúa sola, sectores corruptos del poder judicial y ejecutivo conforman organizaciones que utilizan la estructura estatal para realizar sus crímenes, constituyéndose en un verdadero Terrorismo de Estado. Las organizaciones criminales están completadas por empresarios, empresas de seguridad privada, transporte, profesionales liberales y otras instituciones y personalidades de la sociedad civil.

Como resultado de la nefasta provincialización de los delitos sobre drogas propiciado por el gobernador, en Córdoba hace días se detuvo a un joven por tener 7 minúsculas plantas de marihuana. El sábado a la madrugada la policía detuvo, por unos gramos de marihuana, a Mike Bifari, amigo entrañable, primer militante cannabico argentino y luchador incansable por los derechos humanos. Repudiamos profundamente su detención e invitamos a la sociedad a reflexionar si queremos que el dinero de nuestros impuestos se desperdicie persiguiendo ciudadanos que luchan contra el narcotráfico cultivando para su autoconsumo. Todos los responsables de estos gastos merecerían un juicio político por malversación de fondos públicos.

También localmente, denunciamos a estas organizaciones criminales que anidan y se apoyan en el andamiaje de este Estado Kafkiano, que organiza de forma espuria la venta de drogas y no tolera competencia. Y el poder político torpemente se olvida de los barrios, no sabe lo que pasa en ellos, que no se mete, que no presiona para ir hasta el fondo con los responsables de estos crímenes. Y el narcotráfico –esa organización ubicua para-estatal/civil- ocupa los lugares donde el Estado no llega. ¿Por que el ejecutivo no sale a  mostrar gestos y acciones mas firmes en función de lograr que el poder judicial y la policía santafesina aclaren todos estos hechos lamentables?

Una nueva perspectiva en políticas de drogas viene siendo objeto de debate en el mundo. La despenalización no puede hacerse esperar más tiempo, responsabilidad urgente tanto del oficialismo como de la oposición. Pero la despenalización ya no alcanza, es indispensable avanzar con la REGULACIÓN ESTATAL DE LAS SUSTANCIAS PSICOACTIVAS HOY ILEGALES, empezando por el cannabis.

Desde AREC hemos participado de forma activa en el proceso Uruguayo de debate por la regulación asistiendo en calidad de asesores a mesas de trabajo de la Junta Nacional de Drogas del Gobierno de Uruguay. Esa perspectiva es la que puede generar un marco racional para las políticas de drogas. Regular las drogas no significa aceptar que sea bueno consumirlas, sino que la prohibición ha fracasado rotundamente en el objetivo de disminuir el consumo y el tráfico, generando enormes ganancias para organizaciones criminales de diversa extensión, complejidad y penetración en instituciones públicas y privadas.

Invitamos a reflexionar, de como la prohibición del alcohol potenció los daños orgánicos con adulteraciones y sumó los daños sociales de la generación de las organizaciones criminales más poderosas de la época.

Con máxima actualidad escribía en 1994 Antonio Escohotado:

“El prohibicionismo en materia de drogas es -cada vez más- un remedio que agrava el mal en lugar de evitarlo; su vigencia sostiene imperios criminales, corrupción, envenenamiento con sucedáneos y meros venenos, hipocresía, marginación, falsa conciencia, suspensión de las garantías inherentes a un Estado de Derecho, histeria de masas, sistemática desinformación y -cómo no- un mercado negro en perpetuo crecimiento. Los millones de personas que mueren o son encarceladas, chantajeadas y expropiadas cada año en el mundo, y los muchos millones más expuestos cada día a semejante suerte no son un argumento pequeño; súmese a ello la atrocidad de que mueran o yazcan retorcidos por dolores perfectamente remediables un número todavía superior de personas y tendremos un cuadro realista de la situación.

Pero el cambio de esta pesadilla, la ley vigente, no sólo promete evitar de inmediato muchas cosas indeseables como la sobredosis accidental o involuntaria-, sino promover algunas deseables, empezando por la moderación misma. Aunque parezca imposible un mundo sin drogas, hay quien piensa que sería lo idóneo; tiene demasiado cerca la ganda prohibicionista para observar que las sustancias psicoactivas no se inventaron para hundir al ser humano, esclavizándole y mutilando su dotación orgánica, sino para ayudarle a sobrellevar desafíos vitales, mejorando su autocontrol y, en definitiva, su libertad y su dignidad personal.

(…) La cruzada contra las drogas ha tenido y tiene el mismo efecto que la cruzada contra las brujas: exacerbar hasta extremos inauditos un supuesto mal, justificando el sádico exterminio y el expolio de innumerables personas, así como el enriquecimiento de inquisidores corruptos y un próspero mercado negro de lo prohibido, que en el siglo XVI era de ungüentos brujeriles y hoy es de heroína o cocaína. No quebrantaremos el círculo vicioso de la cruzada sin sustituir las pautas de barbarie oscurantista por un principio de ilustración. Las drogas son cosas que siempre estuvieron entre nosotros, que siguen estándolo y que van a continuar así. Dado el clima de alarmismo contraproducente, donde para los jóvenes usar lo ilícito es en parte rito de pasaje hacia la madurez y en parte coartada que sugiere declararse irresponsable, nuestra alternativa es excitar un consumo irracional de productos adulterados, o apoyar un uso informado de sustancias puras.

Demonizar las drogas sólo nos ha hecho más inermes, más crueles para con nuestros semejantes y más idiotas en sentido original, ya que idiotez nombra en griego clásico a quien delega indefinidamente en otros la gestión de aquello común, y por tanto suyo. No ya nuestra salud sino la de nuestros hijos y nietos pende de que recobremos su empleo como reto ético y estético personal -atendiendo a la aventura de libertad y saber allí subyacente-, sin desoír su valor como lenitivo mejor o peor para partes difíciles del vivir y vidas amargas. A mi juicio, sólo así podrán renacer en este campo un sentido crítico y una mesura dignos de su nombre, que fueron regla antes del experimento prohibicionista.”

 

* La opinión vertida en este artículo no necesariamente expresa la de los otros integrantes de la Comisión Directiva de AREC o sus socios-

**Secretario de AREC. Lic. en Kinesiología y Fisiatría, Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra de Farmacología y Auxiliar Docente en la Unidad Pedagógica ILAR Adultos, Facultad de Kinesiología y fisiatría UNSAM/ IUGR. Autor de la tesina de grado, “Cannabinoides y síntomas neurológicos: ¿La pieza faltante en la farmacología clínica?”. Disertante en representación de AREC en la primera y segunda Audiencias Públicas sobre Políticas de Drogas de la Cámara de Diputados de la Nación (2011/ 2012) y Asesor de la Junta Nacional de Drogas del Gobierno de la República de Uruguay. Disertante en el Post Grado de Rehabilitación y Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la UNR, Congreso de Salud Mental de las Madres de Plaza de Mayo y otros. Autor de numerosos artículos de divulgación científica sobre políticas de drogas, derechos humanos y uso terapéutico de la marihuana y los cannabinoides

jueves, 13 de diciembre de 2012

Administración intensiva de cannabinoides: uso oral y tópico de extractos de cannabis sativa


Pablo A. Ascolani*

 

Hay numerosos testimonios que indican que el uso periódico oral de resina de cannabis en dosis crecientes y por tiempo prolongado tendría eficacia para tratar enfermedades graves o crónicas para las cuales la medicina alopática no tiene un tratamiento satisfactorio.
Investigación pre-clínica y poblacional indica que podría prevenir o retrasar la incidencia de enfermedades de gran prevalencia como el Alzheimer[i], diabetes tipo 2,[ii]  enfermedades cardiovasculares[iii],[iv],[v] u otros tipos de cáncer[vi],[vii], [viii] estas últimas primer y segunda causa de muerte tanto en países subdesarrollantes como en vías de desarrollo.

Todavía no se ha determinado protocolos de tratamiento, y falta información sobre la farmacocinética y posibles efectos adversos de cannabinoides a dosis muy altas. Se ha comprobado en humanos que cuando se administran de forma continua a dosis crecientes se genera tolerancia a los efectos subjetivos, principal efecto adverso de los cannabinoides.[ix] Y las pruebas sobre su toxicidad determinaron que la administración de dosis extremadamente altas de THC (50 mg por Kg de peso, cinco veces por semana), en ratas inmunocompetentes, disminuyó la incidencia de diversos tipos de cáncer y aumentó la supervivencia total de los animales de experimentación[x] El índice terapéutico de los cannabinoides es extremadamente alto comparado con otras drogas farmacéuticas o recreativas.[xi] No hay registro de muertes por fumar o comer cannabinoides botánicos, ya que por estas vías el proceso de absorción se va solapando con la distribución, el metabolismo y la excreción.[xii]

Los reportes de uso anecdótico intensivo por vía oral describen una muy lenta titulación, que comienza con la administración de una muy pequeña cantidad –medio grano de arroz- que se va aumentando cada dos o tres días. Cuando se llega al día 45 del protocolo, el paciente estaría consumiendo alrededor de 1cc  de resina (o incluso más) dividido en tres tomas diarias. Al alcanzar esta dosificación se desarrollaría tolerancia a los efectos psicoactivos, y el paciente continuaría con este protocolo durante un mes y medio más. Rick Simpson plantea que muchas neoplasias podrían tratarse mediante esta “quimioterapia cannabinoide”.

La cantidad de flores de cannabis necesario para este tipo de tratamiento es grande, ya que se necesita entre aproximadamente entre 10 y 20 gr -dependiendo del contenido de resina- para producir 1 cc de extracto, lo que equivale a entre 300 y 600 gr mensualmente.

El uso externo[xiii] también implica grandes cantidades. Es referido en  numerosos reportes de pacientes que tratan afecciones del aparato locomotor o de la piel con el uso tópico de cannabinoides.[xiv] Existe un gran potencial terapéutico en esta vía de administración. Hay casos conocidos, como Rick Simpson, que lo utilizó para curar un cáncer de piel que padecía. En un caso anecdótico publicado en la revista “Treating Yourself”, se aplicó de forma tópica un extracto de cannabis en la mejilla y nariz de una mujer afectada por un cáncer de piel de células basales, la forma más común de cáncer de piel. Después de autoadministrarse de forma tópica durante 10 días extracto de cannabis, el cáncer desapareció.[xv]

La gran ventaja de la administración transdérmica es que evita el principal de los efectos adversos de los cannabinoides: los cognitivos. La psicoactividad, que es buscada en el uso recreativo, puede resultar desagradable y convertirse en un efecto adverso para algunos pacientes.

La prohibición de los principios activos del cannabis genera obvias limitaciones en la investigación formal, pero también en la investigación informal. Tanto para el uso oral y externo de extracto concentrado de cannabis se necesita gran cantidad de materia prima, al menos comparado con las cantidades relacionadas al uso recreativo, mucho más bajas.

Esto implica un gran riesgo legal para el autocultivador, porque las cantidades necesarias para la producción de extracto podrían asimilarse a tráfico, sin ser en absoluto el fin del cultivo. El auge del autocultivo está brindando valiosas oportunidades de sumar testimonios, al menos anecdóticos, de la validez terapéutica del uso intensivo de extractos.

Estamos ante una posible herramienta para mejorar la salud global de la población.

Es imperativo que, en respeto por los Derechos Humanos, el Estado no castigue el autocultivo para producción de extractos para uso oral y/o tópico, y haga accesible formulaciones tópicas de cannabinoides o extractos de cannabis a los pacientes que no pueden autogestionarse.

 

 

Situada en la ciudad de Rosario, AREC (Personería Jurídica otorgada según resolución 0954 del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe) es una Asociación Civil interdisciplinaria sin fines de lucro, plural y horizontal, que milita para la implementación de un nuevo paradigma en políticas de drogas que permita seguir avanzando hacia un modelo social y estatal más inclusivo, humanista y democrático, basado en un discurso científico actualizado que respete los derechos humanos y las garantías constitucionales de los ciudadanos.

 

*Secretario de AREC. Lic. en Kinesiología y Fisiatría, Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra de Farmacología y Auxiliar Docente en la Unidad Pedagógica ILAR Adultos, Facultad de Kinesiología y fisiatría UNSAM/ IUGR. Autor de la tesina de grado, “Cannabinoides y síntomas neurológicos: ¿La pieza faltante en la farmacología clínica?”. Disertante en representación de AREC en la primera y segunda Audiencias Públicas sobre Políticas de Drogas de la Cámara de Diputados de la Nación (2011/ 2012) y Asesor de la Junta Nacional de Drogas del Gobierno de la República de Uruguay. Disertante en el Post Grado de Rehabilitación y Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la UNR, Congreso de Salud Mental de las Madres de Plaza de Mayo y otros. Autor de numerosos artículos de divulgación científica sobre políticas de drogas, derechos humanos y uso terapéutico de la marihuana y los cannabinoides



[i] Pablo A. Ascolani, Cannabinoides y síntomas neurológicos ¿La pieza faltante en la farmacología clínica? Facultad de Kinesiología y fisiatría, UNSAM/IUGR, 2011.
[ii] Rajavashisth TB, Shaheen M, Norris KC, Pan D, Sinha SK, Ortega J, Friedman TC. Decreased prevalence of diabetes in marijuana users: cross-sectional data from the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) III. BMJ Open. 2012 Feb 24;2:e000494. Print 2012. PubMed PMID: 22368296; PubMed Central PMCID: PMC3289985.
[iii] Veillard, N.; Arnaud, C. et al., Low dose oral cannabinoid therapy reduces progression of atherosclerosis in mice, Nature, Vol 434, 7 Apr. 2005.
[iv] D Lamontagne, P Lépicier, C Lagneux, J F Bouchard, The endogenous cardiac cannabinoid system: a new protective mechanism against myocardial ischemia. Basic Res Cardiol. 2006 Apr 11.
[v] Philippe Lépicier, Annie Bibeau-Poirier, et al., Signaling Pathways Involved in the Cardioprotective Effects of Cannabinoids. J Pharmacol Sci. 2006 Oct 7
[vi] Velasco G, Sánchez C, Guzmán M. Towards the use of cannabinoids as antitumour agents. Nat Rev Cancer. 2012 May 4;12(6):436-44. doi: 10.1038/nrc3247. PubMed PMID: 22555283.
[vii] Sami Sarfaraz, et al: Cannabinoids for Cancer Treatment: Progress and Promise, Cancer Res 2008; 68: (2). January 15, 2008
[viii] Liang C, McClean MD, Marsit C et al. A population-based case-control study of marijuana use and head and neck squamous cell carcinoma. Cancer Prev Res. 2009;2:759-768.
[ix] Gorelick DA et al, Tolerance to Effects of High-Dose Oral {Delta}9-Tetrahydrocannabinol and Plasma Cannabinoid Concentrations in Male Daily Cannabis Smokers. J Anal Toxicol. 2012 Oct 16. [Epub ahead of print]
[x] Velasco G, Sánchez, op cit.
 
[xi] http://www.druglibrary.org/schaffer/hemp/general/who-index.htm
[xii] Abrams, Donald, Medical Cannabis: Rational Guidelines for Dosing, University of Washington School of Medicine, Seattle, WA, USA.
[xiii] Pablo. A. Ascolani, Nociones sobre administración transdérmica de cannabinoides. http://cannabismedicinalargentina.blogspot.com/2012/11/nociones-sobre-administracion.html
 
[xiv] En la página Salud Cannabica Argentina se registra una interesante serie de fotos del uso de cannabis en dermatitis por EA de medicamentos https://www.facebook.com/mariafernanda.fussi/posts/448949695162554?comment_id=4624601&ref=notif&notif_t=share_reply#!/media/set/?set=a.144560175687649.43189.100004010030383&type=3
AREC ha recibido testimonio de numerosos casos anecdóticos de uso tópico de AINES y cannabinoides; estos últimos aumentarían notable notablemente la eficacia.
[xv] Robert Melamede, Ph.D., A Cure for Cancer? Biology Dept., UCCS, Cannabis Science Inc., Phoenix Tears Foundation, treating yourself Nº 28 spring 2011
 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Reducción de daños en el consumo recreativo de cannabis


Pablo A. Ascolani

 

 

Introducción
 

El cannabis, como cualquier sustancia bioactiva, obedece al concepto griego de phármakon; veneno o medicina dependiendo de la dosis utilizada, la frecuencia, estado emocional y de salud del usuario, su vulnerabilidad individual, su experiencia con el compuesto, la circunstancia de uso, etc.

Su toxicidad en adultos es baja comparada con otras sustancias de abuso, legales o ilegales.

Se pueden desarrollar patrones de uso problemático y adicción, pero es baja la proporción de consumidores que los desarrolla, y los daños potenciales asociados son considerablemente menos graves que los asociados al alcohol o tabaco.

La revisión de la literatura especializada indica que la mayoría de los usuarios adultos de cannabis, que usan la droga ocasionalmente, no sufren ningún daño físico o mental objetivable.

Aquellos que consumen grandes dosis en forma regular tienen una tendencia a tener menores logros educativos y menores ingresos.

La prohibición impide que haya control sobre la calidad y composición del cannabis, lo que dificulta la estimación de riesgos.

La información científica basada en evidencia es la única manera de disminuir los daños asociados al consumo de cualquier sustancia psicoactiva.

AREC no hace apología ni incentiva el consumo de sustancias psicoactivas; divulga información científica para habilitar el pensamiento autónomo y responsable.

 
 

Estrategias de reducción de daños en cannabis.
 

Las estrategias de reducción de daños sobre el consumo de cannabis tienen que estar apuntadas a aquellos grupos especiales de población que tienen contraindicado su consumo, las situaciones donde se deben tomar precauciones como la conducción, las advertencias sobre posibles riesgos, la dosificación y compuesto administrado.

Otra medida de reducción de daños sería la regulación del acceso para separar el consumo de cannabis del de otras drogas más peligrosas.

 
 

Edad de inicio.
 

Es prioritario retrasar edad de inicio por ser la adolescencia la etapa donde existen riesgos de afectaciones permanentes en el sistema nervioso central. El uso cotidiano de grandes dosis de cannabis a una edad temprana afecta el desarrollo del cerebro con efectos persistentes que lleven a déficits cognitivos o enfermedad mental.

En el caso de los jóvenes que ya están consumiendo, se debe trabajar en función de la postergación del hábito hasta la mayoría de edad. Si no abandonan el consumo, instarlo a que evite el consumo periódico y la combinación de sustancias.

En los casos de jóvenes en riesgo social con adicciones severas a otras drogas de mayor toxicidad, como la pasta base, una posible intervención que reduzca daños es el acceso por medio de Asistentes Sociales y Profesionales de la Salud Mental a variedades bajas en THC, el principio activo más riesgoso en la adolescencia, y altas en CBD, un cannabinoide que mitigaría los posibles efectos adversos. Por otro lado en estas situaciones de abuso de tóxicos, los cannabinoides podrían tener un efecto antiinflamatorio y antioxidante,  mitigando los efectos dañinos en el SNC, actuando también sobre el circuito de recompensa, disminuyendo la ansiedad.

Los usuarios problemáticos son generalmente politóxicos, y ya han probado la marihuana prensada del mercado negro, pero muy pocos han tenido acceso a marihuana de grado medicinal, cualitativamente diferente. La calidad ofrecida haría la diferencia frente al mercado negro, y va a colaborar con la reducción de daños por reemplazo de sustancias. Está claro que la estrategia de reducción de daños globalmente y el reemplazo de sustancias en particular –en este caso con cannabis - no va a resolver cabalmente la problemática del abuso y adicción a drogas más peligrosas. Pero puede ser una herramienta del Estado para abordar a las personas en riesgo social, permitirles superar los momentos críticos y poder así vincularlas nuevamente al sistema de salud, re-insertarlas en instancias educativas y laborales que rompan el estigma de la “droga”. La recuperación de la adicción hay que pensarla dentro de la complejidad de la sociedad contemporánea, donde uno de los factores que más impacta en las adicciones es la desigualdad entre ricos y pobres. Sin ser la panacea contra la adicción, el cannabis de grado terapéutico con alta proporción de CBD puede ser una opción de utilidad para reducir daños.

 
 

Enfermedades preexistentes y poblaciones especiales.
 

La variedad de efectos fisiológicos y psicológicos del cannabis hace que esté contraindicado en personas con historia personal de enfermedad mental o enfermedad cardíaca grave.

También en poblaciones especiales como adolescentes, madres embarazadas o amamantando. Durante la gestación se inicia el neurodesarrollo del individuo, que prosigue durante la adolescencia y primera juventud. El sistema endocannabinoide está implicado en este proceso, de manera que es riesgoso utilizar cannabis en estos casos.

También se desaconseja la administración fumada en personas con enfermedades respiratorias preexistentes como el EPOC.

Las personas con historia familiar de enfermedad mental, epilepsia, enfermedad cardíaca, hepatitis C y uso concomitante de sedativos he hipnóticos, deben evaluar riesgo/beneficio. Los ancianos, que suelen estar polimedicados, y son más susceptibles a cualquier droga que actúa sobre el SNC, deben tener cuidado con la hipotensión o incoordinación motora que pueda producir caídas graves.

El Estado podría habilitar espacios de contención con profesionales de la salud mental para el diálogo y acompañamiento de aquellas personas con riesgo que decidan consumir cannabis como parte de la estrategia de reducción de daños.

 
 

            Conducción de vehículos o maquinarias.
 

El cannabis puede afectar la coordinación motora, el tiempo de reacción y las habilidades cognitivas. Se debe evitar conducir, operar maquinaria u otras actividades peligrosas normalmente un mínimo de 3 horas después de fumar o 6 después de ingerir. Se desarrolla tolerancia y la afectación cognitiva es mucho menor que la que produce el alcohol, pero la combinación con el mismo si acrecienta el riesgo notablemente. Se desaconseja la combinación de estas sustancias especialmente para la conducción.

 
 

Dosificación y vías de administración:
 

Es difícil establecer una pauta racional para la dosificación porque es una sustancia de gran variabilidad en contenido y proporción de cannabinoides y otras sustancias bioactivas. La regulación permitiría reducir daños al hacer disponer de un tipo estable de cannabis, con la proporción de cannabinoides adecuada al caso, libre de contaminantes químicos o biológicos.

Las vías de administración utilizadas con fines recreativos son inhalatoria y oral.

Un cigarrillo de cannabis promedio pesa entre 0,6 y 0,8 gr. La cantidad necesaria para lograr los efectos buscados es muy variable. Al ser más rápidos los efectos de la administración inhalatoria por medio de cigarrilos o vaporización, es más fácil de dosificar que la vía oral, disminuyendo la posibilidad de reacciones adversas. El consumidor adulto puede fumar dos o tres caladas, esperar quince minutos y repetir la autoadministración hasta conocer la potencia del compuesto. El efecto inhalado persiste entre 2 y 3 horas.

La vía oral da lugar a concentraciones plasmáticas inicialmente más bajas y erráticas que las observadas después de fumar, con picos de concentración detectable en plasma entre 1 y 6 horas. Ingerirlo produce más psicoactividad debido al metabolismo masivo del primer paso hepático que produce en cantidad un metabolito –el 11-hidroxi-THC-, que es más psicoactivo que el mismo THC y se relaciona con efectos ansiogénicos. La dosificación oral sería 1/3 de la inhalada.

La reducción de daños en la dosificación pasa en por instar al uso de la mínima cantidad necesaria para llegar al efecto deseado y evitar la combinación con alcohol. La dosis y la combinación con otras sustancias puede hacer una gran diferencia entre lograr los efectos buscados y sentirse ansioso o incómodo. Ingerir grandes dosis, usar extractos fuertes, o mezclarlo con alcohol puede causar ansiedad, nausea, vómitos y lipotimia.

 
 

Reducción de daños en el aparato respiratorio.
 

Fumar cannabis por medio de cigarrillos, a diferencia del tabaco, no aumenta la posibilidad de contraer cáncer de pulmón ni EPOC. Hay estudios poblacionales de alta calidad que descartan la relación, aunque sí tiene un efecto sensibilizador del aparato respiratorio frente al daño del tabaco. Se desaconseja firmemente ser usuario de ambas sustancias. Abandonar el tabaco, si es fumador, es la principal medida de reducción de daños del cannabis.

Otras medidas preventivas sobre el aparato respiratorio son la utilización de papel fino sin blanquear, usar una boquilla de cartón o implemento que aleje la brasa de la boca del usuario y  no retener el humo ya que es innecesario. Evitar papeles coloreados o aromatizados.

La vaporización es una manera de inhalar el cannabis sin el monóxido de carbono tóxico y los alquitranes irritantes.

            Compartir porros u otros implementos contactando los labios puede incrementar el riesgo de trasmitir infecciones como meningistis, gripe y otros gérmenes. Al compartir es conveniente tomar o el porro o implemento de manera que puedas inhalar el humo o vapor sin tocarlo. Esta noción puede ser más difícil de incorporar, tanto por el marco cultural uruguayo, argentino y latinoamericano, que incluye el consumo de bebidas como el mate, donde se comparte la bombilla; y la propia cultura cannabica que involucra el compartir. Es materia de debate en las organizaciones cannabicas su inclusión en los materiales informativos sobre reducción de daños.

 
 

Efectos subjetivos y fisiológicos del cannabis.
 

La dosis, predisposición del consumidor, lugar de consumo, experiencia de uso, etc. condicionan los efectos subjetivos. Si el usuario está experimentado, la dosis es baja, y el ámbito de consumo es tranquilo, los efectos van a ser relajantes, con estímulo de la imaginación y profundización de los sentidos.

Los efectos negativos van a ser transitorios, afectando la memoria a corto plazo, la performance cognitiva, la percepción espacio-temporal y la coordinación neuromotriz. El nivel de afectación varía entre sujetos y con la familiaridad del uso.

Puede aliviar algunos síntomas como depresión o ansiedad o agravarlos aún más. En los casos severos puede producir una psicosis tóxica, con paranoia y alucinaciones, que remite junto con la eliminación de la droga del organismo.

Otros efectos posibles son: cansancio, vértigo, taquicardia, hipotensión ortostática, boca seca, incremento del apetito, enrojecimiento conjuntival, etc. También aumenta el apetito, una medida de reducción de daños es tener alimentos saludables para para satisfacerlo.

El uso regular produce cierta tolerancia a los efectos adversos y disminuye su incidencia.

En algunas personas que consumen altas dosis regularmente y cortan abruptamente su consumo, puede presentarse un cuadro abstinencial leve con irritabilidad, insomnio, pérdida del apetito, nerviosismo, etc.

 
 

Otras medidas de reducción de daños.
 

La separación de mercados funcionó exitosamente en Holanda, donde disminuyó el consumo de drogas duras entre los jóvenes. Equiparar la marihuana con la cocaína envía un mensaje erróneo a los jóvenes, que al fumar un par de porros y ver que no pasa nada equiparan los dos consumos.

  
 

Conclusiones: reducción de daños en cannabis.
 

El cannabis es un compuesto psicoactivo susceptible de abuso, pero con un potencial de adicción y de daño psico-bio-social menor que el alcohol y el tabaco. Es un imperativo cambiar las leyes regulatorias para evitar el enorme daño social producto de la prohibición de drogas, que sobre todo impacta en los sectores más desprotegidos, corrompe fuerzas punitivas y gobiernos y es inefectiva en disminuir tráfico y consumo. Esta sería la medida más efectiva para reducir estos importantes daños sociales producto de la prohibición.
 
Una de las razones por las que la producción y venta del cannabis debe ser regulada es para desalentar el uso entre grupos de riesgo. Los menores, las embarazadas, los pacientes con cardiopatías graves, y los individuos con antecedentes de psicosis deben evitarla. También las personas que conducen vehículos deberían esperar algunas horas antes de hacerlo, sobre todo para conducir en ruta.

La prohibición es contraproducente en función de mantener las drogas fuera del alcance de los grupos especiales de la población. Es más fácil para un adolescente conseguir cocaína o marihuana que cualquier droga de abuso regulada por medio de doble o triple receta archivada. Un mercado regulado podría educar mejor a los usuarios de los riesgos potenciales y hacer más efectiva la veda a grupos de riesgo, que el narcotráfico no distingue ni protege.

 

 

Bibliografía

 

Pablo A. Ascolani, Cannabinoides y síntomas neurológicos ¿La pieza faltante en la farmacología clínica? Marzo 2011 Universidad Nacional de San Martín/FGR.

 

“Take care with cannabis” University of Victoria – Centre for Addictions Research of BC – www.carbc.ca - Vancouver Coastal Health – Promoting Wellness. Ensuring care. – www.vch.ca
 

Pablo A. Ascolani, Toxicología del cannabis y efectos del consumo sobre los indicadores de salud de la población. Ponencia presentada en las Jornadas Académicas de Debate en Montevideo (Uruguay) organizada por la Coordinadora Nacional por la Legalización de la Marihuana con el apoyo de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República y La Junta Nacional de Drogas de la Presidencia de la República de Uruguay, 13 de septiembre 2012 http://cannabismedicinalargentina.blogspot.com.ar/2012/09/toxicologia-del-cannabis-y-efectos-del.html
 

Gacetilla de la Asociación Rosarina de Estudios Culturales del 24/11/12 https://www.facebook.com/notes/arec-asociaci%C3%B3n-rosarina-de-estudios-del-cannabis/gacetilla-de-arec-241112/510665112306462