jueves, 1 de septiembre de 2011

Cannabis, asma y aparato respiratorio.

 
Pablo A. Ascolani

            El asma es una enfermedad muy común. Uno de cada 10 argentinos presenta algún síntoma. Representa entre el 1 y el 3 por ciento de todas las visitas al médico y produce más admisiones a hospitales de pediatría que cualquier otra enfermedad por si sola. [1]Cerca de 800 personas mueren anualmente debido a ataques agudos de asma.[2]
            Es una enfermedad de base inflamatoria, que cursa con hiperactividad bronquial y broncoespasmo. El tejido que recubre los bronquios y bronquiolos se inflama, se llena de flemas y aparece una tos crónica. Durante los ataques agudos los bronquiolos se estrechan impidiendo la respiración.
            Es multicausal, hay componentes de susceptibilidad genética, inmunológicos, ambientales y psicológicos. Estímulos inespecíficos como olores intensos, aire frío, contaminantes ambientales, ácaros, polvo, ejercicio o el pelo de animales puede desencadenar un ataque agudo.
            Los fármacos utilizados comúnmente son los corticoides para disminuir la inflamación y los agonistas B2 –como el salbutamol- para tratar los episodios agudos de broncoespasmo.[3] Los corticoides, usados con regularidad, pueden traer efectos secundarios como osteoporosis, disminución del crecimiento en niños, convulsiones o hemorragias. Los agonistas B2 pueden causar insomnio, náuseas, temblores y taquicardia; pero el riesgo más grande es que durante un episodio agudo dejen de hacer efecto por desensibilización de sus receptores por su uso continuado. Esto puede llevar al paciente a la muerte, por ello cualquier asmático que requiera utilizar más de dos veces por semana su inhalador debe consultar a su médico.


Broncodilatación y efecto antiinflamatorio de los cannabinoides

            Históricamente la marihuana se usaba en la medicina tradicional mejicana. Se introdujo en EE.UU en 1910, siendo el primer uso médico reconocido en el país del norte.
            Varios estudios han demostrado que el Tetrahidrocannabinol (THC) actúa como broncodilatador tanto en sujetos normales como en pacientes con asma bronquial crónica o con espasmos bronquiales inducidos de manera experimental, aunque en algunos casos pueden desencadenar también broncoespasmo. En general el THC aumenta el flujo de aire en sujetos sanos, y en pacientes asmáticos invierte la constricción bronquial. El mecanismo de acción es diferente al de otros broncodilatadores y podría sumarse o reemplazar a los B2 durante períodos de desensibilización a los mismos.
            De todas maneras, la marihuana puede no ser útil para el tratamiento broncodilatador periódico del asma por el efecto irritante del monóxido de carbono y alquitranes del humo. La administración oral, o el uso de vaporizadores eléctricos o de preparaciones como el Sativex, en forma de spray, evitarían los trastornos respiratorios que pudieran surgir de la administración fumada a largo plazo, pero manteniendo un perfil farmacocinético similar. La vía inhalatoria podría aportar mejoras terapéuticas en relación a la vía oral, no sólo por su mayor efecto local, sino por la menor psicoactividad resultante.
            Más allá del efecto agudo broncodilatador, los cannabinoides pueden ser de utilidad por su acción inmuno-moduladora, interviniendo en la causa de la enfermedad, su naturaleza inflamatoria. Modulan tanto función como secreción de citoquinas de células inmunológicas, siendo esta una nueva y prometedora vía para el tratamiento de esta enfermedad.[4] Esto explicaría el hecho de que muchos asmáticos dicen “haberse curado” consumiendo cannabis, aún en forma de cigarrillos.
            Finalmente no podemos dejar de lado el aspecto psicológico. El cannabis puede ayudar a aliviar trastornos anímicos que estén influyendo en el desarrollo de la enfermedad, sobre todo en las asmas psicógenas. ¿Y si el enfermo es un niño? Como dijo un médico amigo; si le dan cannabis a la madre seguro va a aliviar el asma del hijo.

Efectos sobre la función respiratoria.

El cannabis fumado produce alteraciones histológicas en el sistema respiratorio. Inflama las vías aéreas hipertrofiando las glándulas mucosas y generando alteraciones epiteliales, predisponiendo a bronquitis crónica. Esta se diagnostica si el paciente padece tos y expectoración tres meses al año por dos años consecutivos. Pero curiosamente, estudios científicos muestran que no produce una disminución acelerada del FEV1 (Volumen espiratorio forzado en el primer segundo; es una medida espirométrica que da cuenta del nivel de obstrucción al flujo aéreo) en comparación con el no fumador, a diferencia de la caída acelerada del FEV1 producida por el tabaco.[5] Un estudio del 2009 confirma estos hallazgos; fumar marihuana no aumenta el riesgo de EPOC, aunque si aumenta el daño que produce el tabaco, de manera que se desaconseja el consumo de ambas sustancias.[6] El hecho de que el consumo de cannabis no produzca EPOC posiblemente se deba a la acción inhibitoria de los cannabinoides sobre la síntesis de citoquinas inflamatorias y factores de crecimiento de parte de los leucocitos. En el caso del tabaco la síntesis es inducida, lo que lleva a la hipertrofia de la capa muscular lisa de los bronquíolos, con la consiguiente disminución del flujo aéreo. En definitiva, el cannabis si causa tos y aumento de la expectoración, pero no produce un compromiso del flujo aéreo superior al no fumador, a diferencia del tabaco que lo disminuye notablemente, predisponiendo a EPOC. El cannabis no produce enfisema ni estrechamiento de los bronquíolos, pero parece agravar los daños que produce el tabaco –en los fumadores de tabaco y cannabis-, posiblemente por algún efecto de sensibilización producido por los cannabinoides.

Efectos anticancerígenos

El humo del cannabis carga los pulmones con una cantidad de alquitrán y monóxido de carbono tres y cinco veces superior que el humo del tabaco. De todas maneras, epidemiológicamente no hay un aumento de la incidencia de cáncer de pulmón o enfisema en fumadores sólo de marihuana. Esto se debe a varios efectos específicos de la nicotina que no tienen, o cuya acción antagonizan, los cannabinoides.[7] El tabaco induce una enzima que transforma los pro carcinógenos del humo en carcinógenos, mientras que el cannabis produce un efecto opuesto. Por otro lado la nicotina prolonga la vida de las células de las vías aéreas, creando un panorama favorable para el cáncer. Hay dos estudios sobre la relación cannabis-cáncer de pulmón (uno realizado por D. Tashkin y patrocinado por el NIDA), ambos fallaron en encontrar una relación causal; y en uno de ellos el cannabis pareció poseer cierta acción protectiva frente al cáncer de pulmón. [8] [9]También existe un estudio poblacional extenso que indica que el fumar cannabis disminuye la incidencia de cáncer de células escamosas de cabeza y cuello.[10]

Conclusiones

En base a lo revisado, solo los que han padecido la enfermedad y han sanado, aliviado o mejorado gracias a los cannabinoides, pueden aconsejar a otros asmáticos el consumo del cannabis. La medicina moderna debería invertir tiempo en seguir investigando la verdad sobre la relación de alivio y cura del asma cuando intervienen cannabinoides en cualquiera de sus formas de administración.
El efecto en general del cannabis sobre el aparato respiratorio parece el mundo cabeza abajo si lo comparamos con el efecto del tabaco –principal causa de muerte y enfermedad evitable de la actualidad-. Que sirva esta revisión para seguir desmitificando esta hierba de propiedades únicas.




[1] - Maximiliano Gómez, Epidemiología del asma en Argentina, Archivos De Alergia E Inmunologia Clinica 2006
[2] - Sivori M. L., Saenz C. B., Posse C. R., Mortalidad por Asma y Epoc en Argentina, Medicina (Buenos Aires) 2001.
[3] - Goodman y Gilman, Las bases farmacológicas de la terapéutica, Undécima edición, Mc Graw Hill, 2006.
[4] - Croxford JL, Yamamura T, Cannabinoids and the immune system: potential for the treatment of inflammatory diseases? Journal of Neuroimmunology sep 2005.
[5] DP Tashkin, MS Simmons, DL Sherrill and AH Coulson, Heavy habitual marijuana smoking does not cause an accelerated decline in FEV1 with age, Am. J. Respir. Crit. Care Med., Vol 155, No. 1, 01 1997, 141-148.
[6] Tan WC, Lo C, Jong A et al. Marijuana and chronic obstructive lung disease: a populationbased study. CMAJ. 2009;180:814-820.
[7] Robert Melamede,  Cannabis and Tobacco Smoke are not Equally Carcinogenic, Harm Reduction Journal Oct 2005.
[8] Tashkin, Donald P. et al. Marijuana Use and Lung Cancer: Results of a Case-Control Study, International Conference of the American Thoracic Society 2006.
[9] Hashibe M, Morgenstern H, Cui Y, et al. Marijuana use and the risk of lung and upper
aerodigestive tract cancers: results of a population-based case-control study. Cancer
Epidemiolo Biomarkers Prev. 2006;15:1829-1834.
[10] Liang C, McClean MD, Marsit C et al. A population-based case-control study of marijuana
use and head and neck squamous cell carcinoma. Cancer Prev Res. 2009;2:759-768.

2 comentarios:

  1. Donde estaría informado si se saca algun inhalados de cannbis para el asma? gracias

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  2. el cannabis sirve para el epoc y eficema pulmonar??

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